Por lluzuriaga junio 05, 2017
FUENTE: El Correo español-El Pueblo vasco (Ed. Bizkaia) -Suplemento
30/05/2017

La huella de carbono de un litro de leche equivale a realizar 6 kilómetros en coche, lo que supondría una emisión cercana a dos kilogramos de dióxido de carbono equivalentes, según los expertos. Pero para calcular su huella ambiental es necesario tener en cuenta aspectos como la huella hídrica, el agotamiento de recursos o la degradación de la capa de ozono, entre otros. Con el objetivo de evaluar íntegramente el impacto ambiental de los productos lácteos (un brik de leche, un pack de yogures o una tarrina de mantequilla) durante todo su ciclo de vida, desde las granjas hasta la venta y consumo, AZTI ha presentado un software creado dentro del proyecto ‘Life Ecolac’ -financiado por la Comisión Europea- en el que participan Ingenet, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) y Central Lechera Asturiana (CAPSA).

Pero además, este software, desarrollado siguiendo el estándar europeo de ‘Huella Ambiental de Producto'(Recomendación 2013/179/EU), permite simular y medir situaciones de mejora, así como el diseño de nuevos productos más eficientes y respetuosos con el medioambiente (ecodiseño). De esta forma, la empresa integra esos indicadores ambientales en su gestión, pudiendo realizar un seguimiento de la evolución de estas mejoras y plantear objetivos ambientales a futuro. En muchas ocasiones, las propias medidas de mejora ambiental se traducen también en ahorros económicos. Así, la herramienta incluye un módulo para calcular los costes de materiales, agua y energía asociados a la elaboración y envasado de los diferentes productos, lo que permite a la empresa
poder seleccionar e implementar estrategias que fomenten tanto la sostenibilidad ambiental como la económica.

Nuevo yogur ecoeficiente
Asimismo, desde AZTI han realizado una prueba piloto en Central Lechera Asturiana con la creación de un nuevo yogur más ecoeficiente que ya está disponible en el mercado. «A partir de un yogur ya existente, se realizó un análisis en el que se identificaron aquellos puntos donde la empresa podría realmente tomar decisiones de disminución del impacto y se estableció un plan de implantación de mejoras», explican Susana Etxebarria y Saioa Ramos, investigadoras del área de Procesos Eficientes y Sostenibles de AZTI. A lo largo de los tres años del proyecto, la empresa ha realizado una serie de cambios enfocados a mejorar ambientalmente este nuevo yogur. Entre ellas el cambio en el material, la forma y el modelo de producción del envase, la optimización de los lotes de producción reduciendo los excedentes y la optimización de las rutas de transporte. «Todo ello ha logrado hacer un proceso mucho más eficiente, con menor consumo energético y mayor aprovechamiento de las materias primas», subrayan.

Este software, orientado a la industria láctea, es personalizable, y por lo tanto, adaptable a otros sectores alimentarios. «De acuerdo con las últimas recomendaciones de la Unión Europea, todos los productos y servicios que se produzcan o distribuyan en el espacio europeo deberán haber realizado la evaluación de su huella ambiental, por lo que esta herramienta podría ser de gran utilidad para cualquier subsector de la industria alimentaria», advierte Jaime Zufía, Coordinador del área de Procesos Eficientes y Sostenibles de AZTI.

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